No todo el mundo está a favor de los plásticos petroquímicos. La preocupación por la contaminación y el cambio climático, así como las incertidumbres geopolíticas en torno al suministro de petróleo y gas —exacerbadas por el conflicto en Ucrania—, están impulsando a la gente hacia envases renovables fabricados con papel y bioplásticos.